Azorín estrenó en 1926 Old Spain y en 1927 Brandy, mucho brandy. Ángel Valbuena Prat editó en Clásicos Castellanos (1926) los Autos sacramentales de Calderón de la Barca, entre ellos El gran teatro del mundo. Al final de esta edición Manuel de Falla anotó con pulcritud los lugares donde debía ir la música para el montaje de ese auto que dirigiría Antonio Gallego Burín en Granada, en la celebración del Corpus de 1927.
En cuanto al teatro experimental, Cipriano Rivas Cherif intervino en el teatrillo El Mirlo Blanco montado entre 1926 y 1927 en la casa de la familia Baroja (en el que participaba su grupo de amigos, entre ellos Valle-Inclán), y creó en 1928 la nueva agrupación de teatro de vanguardia El Caracol. Federico García Lorca estrenó en 1927 Mariana Pineda (que se publicaría al año siguiente), renovando con ello el lenguaje teatral del momento. El «teatro aforístico para leer» Enemigo que huye, de José Bergamín, vio la luz en 1927. Sinrazón, de Ignacio Sánchez Mejías, se estrenó el 24 de marzo de 1928 en el teatro Calderón, de Madrid, y se publicó ese mismo año.