volver presentación
volver presentación
presentación
exposición
obra
sedes
créditos

después de gallo

A pesar de que nunca se publicó un tercer número y de que su aventura parece detenerse en el número 2, gallo continuó durante algún tiempo más su camino.

En primer lugar, continuó siendo una posibilidad que flotaba en la mente de sus creadores. Las cartas cruzadas de Federico García Lorca con los demás redactores y colaboradores, a partir de la aparición en abril del número 2, hablaban claramente de los preparativos del número 3. Para ese número contaban con colaboraciones de Salvador Dalí, Sebastià Gasch, Lluís Montanyà, José María de Cossío, Enrique Gómez Arboleya, Gerardo Diego y Ernesto Giménez Caballero.

También como emblema de una determinada manera de pensar Granada y, sobre todo, como plataforma de lanzamiento desde la ciudad de ideas innovadoras sobre las artes plásticas, la literatura, la arquitectura, etc., gallo siguió existiendo hasta que se apagó del todo la posibilidad de publicar el número 3.

Emilio Aladrén y Federico García Lorca, hacia 1928. Fotografía enviada a Rafael Martínez Nadal. Archivo Rafael Martínez Nadal, Londres.

Ése es el sentido de la «Noche de gallo», un encuentro sobre el estado de distintas disciplinas artísticas y científicas que tuvo lugar en el Ateneo de Granada el 27 de octubre, con una fórmula de conocimiento interactivo similar a la que García Lorca había conocido y disfrutado en la Residencia de Estudiantes. La «Noche de gallo» fue además un modo de hacer público el programa profundo de la revista, es decir, su carcasa de ideas, su poética y su laboratorio.  Participaron Fernando de los Ríos, Joaquín Amigo, Manuel López Banús, Carlos Fernández Casado, Enrique Gómez Arboleya, Francisco Menoyo y Federico García Lorca, que leyó su «Sketch de la nueva pintura» acompañándose con la proyección de diapositivas.

Las últimas cartas de Joaquín Amigo y López Banús a García Lorca fueron en realidad un esfuerzo desesperado para que siguiese la revista. Joaquín Amigo le escribió: «Eres un perro; no sabemos nada de ti. Pero estamos tan saturados de tu dinamismo que tu silencio no puede desalentarnos». Y Manuel López Banús: «Estamos desesperados. Sin ti no es posible hacer nada. Y aunque ya sabemos que estarás trabajando por el gallo, necesitamos la gran inyección de alegría de tus cartas para mantener vivo nuestro entusiasmo y aumentarlo cada vez más. Así es que escríbenos siempre, aun después de que ya no tengas nada que decirnos».

El silencio de García Lorca se debía a los altibajos de una crisis emocional causada por la ruptura de su relación con el escultor Emilio Aladrén y, en otra medida, al éxito fulminante de Romancero gitano —aparecido en junio en las ediciones de la Revista de Occidente.

español english
© Residencia de Estudiantes, 2008  |  nota legal  |  contacto  |  cerrar ventana
atrás siguiente guardar imprimir link favoritos ayuda minimizar volver exposición cerrar