Obra plástica

Junto a las fotografías, testimonios sonoros de las protagonistas, libros y documentos exhibidos, una selección de obras artísticas ilustra cada apartado de la exposición. El conjunto de obra plástica incluye una serie de grabados y retratos de las pioneras en la universidad o en las aulas, que ilustran el primer apartado de la muestra, entre ellos el retrato de María de Maeztu, debido a su hermano Gustavo, y algunos óleos y dibujos de Adela Ginés y de Joaquín Sorolla, uno de los artistas más estrechamente vinculados al proyecto institucionista.

El segundo apartado de la exposición reúne un conjunto de obras en las que se pone de manifiesto la dimensión que adquirió la Residencia de Señoritas como espacio de encuentro y desarrollo de las artes llevadas a cabo por mujeres. En el equipo docente de la Residencia hubo destacadas creadoras, como Victorina Durán y Maruja Mallo, así como entre sus estudiantes, entre las que estuvieron Delhy Tejero, Joaquina Zamora y Menchu Gal. Las obras de estas autoras reunidas para la ocasión recogen algunas de las claves que se desarrollaron en las artes del primer tercio del siglo xx. Lejos ya de las estéticas heredadas del cambio de siglo, sus obras dan paso a una progresiva modernización, visible tanto en las formas —mayoritariamente realismos de nuevo cuño y una tímida vanguardia—, como en los contenidos. Entre estos últimos, la mujer moderna —universitaria, profesional, deportista— fue copando más espacio, representándose a sí misma y reclamando su lugar en un mundo nuevo, como sucede en La verbena, de Maruja Mallo, o en La Venus bolchevique, de Delhy Tejero.

Asimismo, las artistas que frecuentaron lecciones y conferencias de la Residencia de Señoritas encontraron en el Lyceum Club Femenino un idóneo espacio de exposición. Allí, entre otras, mostraron su obra Victorina Durán —con sus novedosos batiks y sus vanguardistas escenografías—, Ángeles Santos, María y Helena Sorolla, Marisa Roësset —cuyo autorretrato a la orilla del mar no se ha expuesto desde 1927—, Pitti Bartolozzi y Juana Francisca Rubio. Parecía que las creadoras modernas conseguían ir salvando muchos de los obstáculos con los que se habían topado tantas mujeres. Sin embargo, el estallido de la guerra civil y sus consecuencias dieron al traste con aquellos planes esperanzadores. El exilio se llevó, entre otras, a Mallo y Durán, algunas de cuyas obras de esta etapa pueden verse en el apartado final de la exposición. Otras, como Tejero, Gal, Santos, Roësset y Bartolozzi, permanecieron dentro de España, donde hubieron de adaptarse al retroceso impuesto por la dictadura.