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DaVinci Impresión:
Artes Gráficas Luis Pérez

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M. 4.793-1997

Edita:

Amigos de la Residencia de Estudiantes
Pinar, 23. 28006 Madrid.
Tel.: 91 563 64 11
Copyright©1999
Fundación Residencia de Estudiantes

Exposición
Cernuda, Lorca, Prieto: dos poetas y un pintor

Como clausura del año que celebra el centenario del nacimiento del pintor Gregorio Prieto, la Residencia de Estudiantes acogerá la muestra Cernuda, Lorca, Prieto: dos poetas y un pintor, organizada por la Fundación Gregorio Prieto. Esta exposición, cuya comisaria es María José Salazar, responsable así mismo de la edición del catálogo, recoge los poemas, las cartas, los dibujos y los libros vinculados al periodo de relación más intensa de Gregorio Prieto con los dos poetas de la Generación del 27.

La Residencia fue, entre 1920 y 1927, uno de los núcleos de desarrollo del surrealismo, movimiento en el que se embarcaron los tres amigos, no sólo por la actividad de los que aquí vivían —el mismo Lorca, Buñuel, Dalí, Emilio Prados, Pepín Bello o Moreno Villa—, sino porque fue el punto de referencia obligada para poetas y pintores como José Caballero, Maruja Mallo o Benjamín Palencia. Cuando Gregorio Prieto llega a Madrid en 1919, se impregna de este ambiente renovador y moderno. Así lo recuerda en su discurso de recepción pública en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: «En numerosas ocasiones, nuestro lugar de encuentro, de reunión y de discusión fue la Residencia de Estudiantes; en otras, la calle, los reducidos estudios y las tertulias del café».

El año 1924 fue especialmente fructífero para Gregorio Prieto. En este año conoció a García Lorca y a Luis Cernuda. Coincidió por primera vez con Federico en el Museo de Arte Moderno de Madrid, durante la inauguración de una exposición de las primeras creaciones pictóricas de Prieto. Años después de este encuentro, Gregorio Prieto comentó: «desde el primer instante que nos conocimos personalmente, una corriente de comprensión artística y humana nos unió en franca amistad».

Esa misma noche Lorca daba un recital de piano en la Residencia al que acudió el pintor. Tras el concierto, Prieto subió a su dormitorio en el tercer pabellón; allí, encima de la cama, había un dibujo lorquiano titulado La Virgen de los Siete Dolores. Éste fue el primero de los dibujos que Federico le regaló. Tantos llegaron después que Prieto llegó a decir que guardaba la mejor colección de dibujos de Lorca, porque Federico se los regalaba de vez en cuando con estas palabras: «Muchos tiran mis dibujos, Gregorio, pero yo te los doy porque sé que tú los guardas, y algún día, cuando me muera, los harás famosos».

De esta amistad surgió el proyecto de un libro de poemas de Federico García Lorca ilustrados por Gregorio Prieto, que nunca llegó a realizarse. Fue el pintor el que en una tarde de junio de 1924 llevó a Rafael Alberti por primera vez a la Residencia y presentó a los dos poetas.

En aquel período, Prieto realizó «unos trece o catorce» retratos de García Lorca, como él mismo recordaba. El más famoso de ellos es el retrato al óleo que ha ilustrado antologías, carteles de exposiciones y muchos otros materiales.

Tras la muerte del poeta en 1936, Prieto mantiene viva su memoria. En 1939, durante su exilio en Gran Bretaña, realiza los decorados de La zapatera prodigiosa, representada en el King’s College. Ese mismo año publica el libro García Lorca as a Painter y, a partir de entonces, incluye sus retratos en varias exposiciones. En 1949 analiza el color en la poesía y los dibujos de Lorca en la introducción del libro Dibujos de García Lorca. Tras su regreso a España publica Lorca en color (1969) y Lorca y su mundo angélico (1972). En 1979 colabora en el cuaderno 13 dibujos de Lorca, editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Luis Cernuda y Gregorio Prieto se conocieron en 1924 durante una tertulia en casa de Concha Albornoz. Pero fue a partir de 1939, durante el exilio en Gran Bretaña, cuando, a pesar de sus diferencias de carácter, se consolida su amistad.

Cernuda describió de este modo al pintor en el catálogo de una exposición: «Pertenece Gregorio Prieto a una generación artística española —que poco antes de la guerra civil había alcanzado plena madurez— compuesta casi exclusivamente de pintores y poetas. Tal coincidencia circunstancial es tanto más curiosa cuanto que si en algunos de sus poetas, como ocurre con Federico García Lorca, lo plástico se superpone a veces a lo lírico, en cambio en algunos de sus pintores, como ocurre con Gregorio Prieto, lo lírico se transparenta a veces bajo lo plástico».

Gregorio Prieto escribió en 1976 sobre la amistad surgida en el exilio: «Luis Cernuda y yo fuimos siempre buenos amigos durante los nueve años que el poeta residió en Inglaterra. El sentimiento de eternidad fue lo que realmente nos unió. Compenetrados en mutua comprensión admirativa, y a pesar de nuestros caracteres contradictorios en diferentes sentidos, pudimos sobrellevar tantas desdichas y guerras que atacaban a Europa entonces gracias a esta atmósfera tan bella en el ambiente nórdico».

Entre ambos hubo un intercambio artístico-amistoso expresado en las cartas, los dibujos y los poemas que se dedicaron. Cernuda dedicó dos poemas a Prieto, «Jardín antiguo», fechado en Londres en 1939, y «El amigo», escrito la Nochebuena de 1944. El pintor realizó cerca de veintitrés retratos de Cernuda, muchos de ellos incluidos en su libro Cernuda en linea (1981), escrito en recuerdo del poeta.

Ambos se separaron en 1947, cuando Cernuda abandonó Londres para trasladarse a Nueva York. Gregorio Prieto regresó a España un año después.