Walter Gropius
en la Residencia
Un nuevo gran embajador de Europa que viene a esta Residencia de Estudiantes de Madrid. Walter Gropius. De los contadísimos hombres que pueden ofrecernos una «inteligencia viva», una ciencia, un arte y una técnica «sociales».
      Walter Gropius, arquitecto, fundador de la «Bauhaus» de Dessau, casa que no es una simple escuela de arquitectura, sino un eficaz laboratorio de arte integral. En ella colaboran arquitectos como Hannes Meyer y el mismo Gropius, pintores como Kandinski [sic] y Paul Klee, fotógrafos como Peterhans, técnicos del anuncio como Schmidt. Allí se dan clases de metalurgia, de enseñanza práctica de las formas, de carpintería, de textura, etc. Casa que —¡milagro, milagro, universitarios españoles!— no es una torre de Babel, sino que en ella, al contrario, las diferentes enseñanzas se compenetran entre sí y el alumno las recibe a lo largo de nueve semestres sabiendo que su final será cosa viva, natural, eficaz, no un título muerto. De allí sale el arquitecto en posesión de conocimientos utilísimos para él, pero cuyo solo enunciado provocará sonrisas en este país nuestro: economía, psicología, etc., etc.
      ¡El fundador de la «Bauhaus», en España! ¡Qué cantidad de cosas no hace pensar esto! Precisamente, el Gropius que resultó más interesante, como reactivo, no fue el que dio una conferencia, con toda solemnidad, en la Sociedad de Cursos, sino que fue aquel que charló con nosotros una noche después de cenar. Auditorio de estudiantes en su mayor parte ávido de caminos, pletórico de interrogaciones. A cada pregunta, Walter Gropius contestaba claramente y era como si se abriese una ventana inédita. Los curiosos, sinceramente, aun no nos sorprendíamos mucho. Pero los estudiantes de arquitectura ¡qué conmoción sufrían ante cada noticia que salía de labios de aquel hombre!

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He aquí datos de la «Bauhaus» que es necesario se digan a gritos en España.
      La «Bauhaus» se estableció primeramente en Weimar. Pero los medios oficiales le hicieron la vida imposible. Walter Gropius tuvo que renunciar allí a su propósito…
      (Una voz de patriota: Ah, vamos; en todas partes cuecen habas.
      Yo: No, señor, no en todas partes se cuecen, porque, en este caso…)
      Gropius abandonó Weimar y aceptó el ofrecimiento del alcalde de Dessau, Herr Hesse. Este extraordinario alcalde considera, y no sin razón, como timbre de honor para la ciudad el constituirse en hogar de la «Bauhaus».
      Un dato indispensable: La «Bauhaus» parecería en España una casa de locos. Si aquí se construyesen casas como las que construyen Gropius o Hannes Meyer, si aquí se expusiesen los cuadros de Klee o de Kandinski, la gente se indignaría y llamaría locos a esos hombres. Y ellos son precisamente el alma de esa escuela protegida por el elemento oficial de Dessau.
      Otro dato: La «Bauhaus» lleva ya diez años de vida. ¡Qué vergüenza para los que no lo sabían!

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Y no quiero terminar estas líneas sin señalar las actividades de esa escuela a aquellos buenos gallegos que desean el advenimiento de un arte nacionalista. Sólo con una «Bauhaus», es decir, con un continuado contacto de las más diversas artes, se logrará pronto y bien.

PUBLICADO EN «MARGINALES»,
EL PUEBLO GALLEGO,
VIGO, 20 DE NOVIEMBRE de 1930
jesús bal y gay (1905-1993) tientos y silencios - obra